Cómo tratar a un paciente mayor con Parkinson

¿Cómo tratar a un paciente mayor con Parkinson?

¿Cómo tratar a un paciente con Parkinson? ¿Qué medidas especiales se deben seguir para la asistencia y cuidado de mayores con esta enfermedad neurológica? 

La Enfermedad de Parkinson (EP) es la segunda patología neurodegenerativa y progresiva más diagnosticada en el mundo, después del Alzheimer.  Causa la pérdida gradual de funciones como el habla y los movimientos, lo que puede llevar al paciente a sentirse aislado socialmente y deprimido.

Si eres cuidador de personas mayores o tienes un familiar en condición de dependencia debido a este padecimiento, aquí te explicamos qué debes hacer para ayudarlo a llevar una vida con la mayor calidad y tranquilidad posible.

¿Qué causa el Parkinson?

Hasta los momentos no existe una causa conocida del Parkinson. La Fundación Española de Ayuda a la Investigación de Párkinson advierte que la raíz del trastorno puede ubicarse en el tronco del encéfalo, en una parte denominada sustancia negra.

En esta zona se generan las neuronas dopaminérgicas o células cerebrales que generan dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que gradúa los ganglios basales que controlan nuestros movimientos. 

En los pacientes con EP sucede que hay menos células nerviosas del cerebro que generan dopamina, provocando un avance neurodegenerativo que lleva a temblores, lentitud en los movimientos y rigidez. 

Los especialistas sospechan también que una proteína, la alfasinucleína, puede estar implicada en el avance de la condición neurodegenerativa de la enfermedad.

Factores de riesgo e incidencia

El envejecimiento es uno de los factores de riesgo, aunque esto no es excluyente. La edad media en la que empieza se ubica entre los 55 y 60 años, sin embargo, puede aparecer en menores de 50 y 30 años. 

Se ha encontrado que el cerebro del 10% de las personas con Parkinson (entre 20 y 90 años) se vuelve más liviano y reduce su volumen. Igualmente, se sabe que una persona afectada puede llegar a perder hasta 50.000 neuronas al día debido a la enfermedad.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología advierte que en España lo sufren, al menos, 160.000 personas. Mientras que la Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 100 personas mayores de 60 años padecen EP.

Hasta ahora se ha asociado una dieta rica en vitamina E y aceite de hígado de bacalao como reductora del riesgo de Parkinson. También el no fumar, no beber alcohol en exceso ni exagerar con el café. 

Síntomas leves e invalidez 

Como cuidador profesional de una persona mayor ¿sabes cuáles son los síntomas más notorios del Parkinson? Son cuatro y pueden ir desde estadios leves hasta la incapacidad total: 

  1. Temblores en manos y pies: ocurre con frecuencia en las etapas precoces de la enfermedad. Puede causar muecas en la cara y afectar los músculos de la lengua.
  2. Bradicinesia: o combinación de temblor y rigidez. Puede ser muy incapacitante y dificultar tareas sencillas como beber de un vaso, abotonarse la camisa o escribir. La persona camina con pasos cortitos.
  3. Rigidez muscular: o hipertonía parkinsoniana. Los músculos de la muñeca y las extremidades se vuelven muy rígidas.
  4. Cambios en la postura: mientras avanza, se le hace más difícil al paciente caminar erguido y con equilibrio. Puede caerse a menudo. Salir o entrar de la ducha o bañera por sí solo se hace cada vez más difícil.

Existen otros problemas que suelen agobiar al adulto mayor con Parkinson. Entre ellos,  los trastornos del habla, estreñimiento, seborrea, frío

También están el insomnio, depresión (en 40% de los pacientes), intranquilidad, síndrome de piernas inquietas, vocalizaciones al dormir, somnolencia durante el día y pesadillas. 

Además, entre el 15 y 25% de los pacientes sufren también Alzheimer (EA).

Si eres cuidador, ¿cómo puedes ayudar?

El tratamiento médico del adulto mayor con Parkinson incluye neuroprotectores y medicamentos para el sistema nervioso. Buscan aliviar la sintomatología, evitar el avance y prevenir complicaciones. 

Es vital el seguimiento estricto de las tomas y educar al paciente y su familia para que sigan el tratamiento. 

Como cuidador a domicilio o familiar, hay estrategias no farmacológicas que debes aplicar a diario para mejorar su calidad de vida.

  • Vigila la dieta y suplementación: cuida su aporte alimenticio de vitaminas, proteínas, grasas, minerales, carbohidratos, fibras para evitar desnutrición o estreñimiento.
  • Informa al entorno familiar y el paciente: enséñales la importancia de que coopere para mantener por más tiempo sus funcionalidades.  
  • Ejercitación frecuente: el mantenerse activo y la fisioterapia lo ayudan a ganar seguridad, ser más independiente y a enfocarse en lograr avances.
  • Terapia ocupacional: enséñale ejercicios lentos para fortalecer la musculatura, coordinación y el equilibrio con equipos, balones, mancuernas.
  • Estimulación mental y física: leer en voz alta, ejercitar la entonación y la fonética son de gran ayuda. También son beneficiosas las prácticas de yoga, tai chi y chikung.

Rutina diaria de ejercicios

Puedes enseñarle al paciente con EP esta sencilla secuencia diaria de ejercicios. Deben hacerse con mucha lentitud, a lo largo de 15 minutos. 

  1. Empezar con estiramientos muy suaves de cuello y rotación de la cabeza.
  2. Con suavidad, llevar los hombros hacia adelante y hacia atrás.
  3. Apoyar las manos sobre las rodillas y levantar las palmas hacia arriba, forzando suavemente las muñecas. 
  4. Rotar las muñecas.
  5. Juntar cada dedo alternadamente con el pulgar, una mano por vez.
  6. Tomar una vara con las manos, levantarla hasta arriba de la cabeza. Bajar y repetir.
  7. Rotar la vara, simulando que se rema en círculo.
  8. Sentado, poner las palmas en las rodillas, estirar la espalda y arquear la cintura, sacando el pecho y luego encorvándose.
  9. Sentado, doblar la rodilla y tomar un pie. Girarlo con ayuda de la mano.
  10. Parado, hacer sentadillas suaves, sujetándose de una silla fuerte. 
  11. Hacer flexiones ligeras con una rodilla al frente. Ponerse de puntillas. 
  12. De pie, rotar las caderas.
  13. Acostado, doblar las rodillas y levantar la cadera. 
  14. Recoger las rodillas y moverlas juntas de un lado al otro.
  15. Acostado, subir una pierna. 

Acompaña esta rutina diaria con una alta interacción y apoyo psicológico. Transmítele positivismo y reacciona naturalmente con humor y palabras reconfortantes.

Referencias

  1. “Conducta terapéutica en ancianos con enfermedad de Parkinson”. Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba. Revista MEDISAN, 2018.
  2. Instituto para la Atención de los Adultos Mayores del Distrito Federal. https://fiapam.org/wp-content/uploads/2014/09/Manual_cuidados-generales.pdf
  3. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. https://www.segg.es/