Intoxicación en los mayores

Consejos para evitar la deshidratación en personas mayores

La deshidratación en personas mayores es un problema serio y con una alta incidencia en este grupo etario. Sobre este tema existen muchas ideas erradas que hoy desmontaremos, ya que tales creencias han contribuido a agravar los casos.  

Entre estas ideas equivocadas tenemos el pensar que solo hay que tomar agua cuando se tiene sed. O creer que los adultos de edad avanzada necesitan hidratarse menos, porque son menos activos que el resto de la población.

Si eres cuidador de personas mayores o tienes un familiar bajo tu cuidado, después de leer este artículo sabrás cómo evitar la deshidratación y cuáles son los signos de alerta.

Sentir menos sed: un factor de cuidado

Hay varias razones que pueden llevar a una persona mayor a deshidratarse. Una de ellas es no sentir sed o estar menos sediento. 

Esto puede causar extrañeza a los adultos más jóvenes, pero es totalmente cierto. Cuando se envejece, disminuye la sensación natural de que se ha perdido líquido por el sudor, la orina, el calor corporal y otras funciones. La reducción de la sensación de sed produce que la persona mayor no vea la urgencia de hidratarse. 

El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) advierte que cuando la persona ya ha perdido entre 1% y 1,5% del líquido del cuerpo, se activa la alarma de la sed. En el caso de las personas mayores, el problema es que esta sensación demora más en hacerse presente. 

Así que cuando ya la boca está seca y los abuelos se percatan de que deben tomar agua, ya la deshidratación empezó.

Agua como fuente de micronutrientes  

La Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG) advierte que es falso creer que  con la vejez el cuerpo necesita menos agua.

Aunque el ritmo de vida se puede volver más lento en los adultos mayores, el metabolismo requiere mantenerse hidratado con cantidades muy similares a las que necesitan los adultos más jóvenes. 

No solo en verano sino el resto del año, los cuidadores y el personal de asistencia sanitaria deben mantenerse especialmente atentos para evitar la deshidratación de los abuelos. 

Tomar agua, aunque no se sienta sed, provee de micronutrientes esenciales para el cuerpo. Entre ellos, minerales (calcio, magnesio, fósforo y flúor) y electrolitos (sodio, potasio y cloro). Estos componentes son estratégicos para favorecer las funciones del organismo y el transporte de oxígeno y nutrientes a las células. 

Beneficios de la buena hidratación

Entre otras funciones del cuerpo que mejoran con una buena hidratación tenemos:

  • El equilibrio hídrico
  • La eliminación de los desechos del cuerpo
  • La regulación de la temperatura corporal 
  • Los procesos digestivos 
  • La función intestinal

¿Solo se puede hidratar el cuerpo tomando agua? No. Ofrecer al adulto mayor comidas y bebidas ricas en agua ayuda a reducir el riesgo de deshidratación. Por ejemplo, incluyendo a diario sopas, zumos, batidos, piezas de frutas, verduras ricas en agua, infusiones ligeras y té sin teína.

Unas gotas de limón diluidas en agua, en algo de hielo o granizado, favorece la hidratación y aumentan la producción de saliva en los mayores. 

Por el contrario, ofrecer refrescos con azúcar o gaseosas es totalmente desaconsejable. Los niveles altos de azúcares generan más sed, elevan las cifras de azúcar en la sangre y no hidrata. 

Como evitar la deshidratación en mayores

Factores que acentúan la deshidratación

Además de la menor sensación de tener sed, hay otros factores que pueden propiciar la deshidratación de los mayores.

  • Menos músculos y menos masa magra. Esto hace que el contenido total de agua en el cuerpo sea menor en comparación con las personas más jóvenes.
  • El organismo en la vejez excreta más seguido los desechos. Así que a mayor cantidad de veces que se orina, más riesgos existen de deshidratarse.
  • Después de los 70 años, los riñones se reducen un 50% en comparación con los riñones de alguien de 30 años.
  • La ingesta de ciertos medicamentos como laxantes, diuréticos y fármacos para dilatar los bronquios favorecen la deshidratación de las personas mayores.
  • La menor movilidad, los problemas al tragar, la pérdida de la memoria, las patologías visuales, el temor a orinarse la ropa o la cama o el no poder comunicarse eficazmente son otros factores que pueden acentuar la deshidratación de la gente mayor.

Síntomas de un adulto mayor deshidratado

¿¿Cuáles son los síntomas de deshidratación en la gente de edad avanzada? Algunos síntomas iniciales de este problema son:

  • Las mucosas lucen secas
  • Agitación, estreñimiento, mareos
  • Orina escasa y concentrada, de color más oscuro y olor fuerte
  • Dolores  de cabeza, falta de apetito
  • Vértigo, rubor en la piel, el calor resulta muy incómodo
  • Ardor estomacal 

Cuando la deshidratación ya ha avanzado, es más peligrosa. Estos son los signos de alarma:

  • La piel se ve más arrugada o tiesa
  • Los ojos parecen hundidos
  • Duele orinar
  • La visión se debilita
  • Falta de concentración
  • Hay torpeza en los movimientos, delirios y espasmos

Si no se previene ni se atiende a tiempo la deshidratación, la persona mayor tiene un gran riesgo de morir. 

Recomendaciones para evitar la deshidratación

¿Qué puedes hacer como cuidador interno y a domicilio para evitar la deshidratación en los mayores? Sigue estos consejos:

  1. Más agua a lo largo del día

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recomienda que los mayores beban 1,5 litros a 2 litros de agua cada día. Se pueden distribuir así: 

  • Un vaso a vaso y medio con el almuerzo y otro con la cena.
  • De 4 a 6 vasos repartidos a lo largo del día. 
  • No es recomendable beber más un vaso y medio durante las comidas.
  • No dar de tomar agua justo antes de comer, ya que la persona mayor se puede sentir llena y por ende, querrá comer menos.
  • Tomar más agua en las mañanas y en las tardes. Debe reducirse la ingesta en las noches para evitar la incontinencia y el pararse varias veces para ir al baño.
  1. Brindar alimentos que hidraten el cuerpo

Es muy recomendable que la alimentación de la persona de edad avanzada sea rica en ingredientes con mucha agua. Por ejemplo, ensaladas con tomate, lechuga, cebolla, espárragos, coliflor, pimientos, pepino, berenjena, espinaca, zanahoria. 

Entre las frutas: sandía, melón, piña, naranjas, cerezas. También, yogurt, patatas, pescado, pollo, maíz y plátanos.

Por el contrario, panes, pasteles, embutidos, pasas, mantequilla, pasta, arroz y chocolate tienen menos agua y debe controlarse su ingesta.

  1. Revisión estricta de los medicamentos

La Fundación Española del Corazón recomienda revisar bien los medicamentos que está tomando la persona mayor, sobre todo si es mayor de 65 años.

Hay fármacos (como los remedios para la hipertensión, la insuficiencia cardiaca y otras patologías cardiovasculares) que pueden acelerar la deshidratación estando bajo el sol o dentro de la casa o el coche, en días de calor y sin aire acondicionado.

Otros consejos son:

  • Reducir la ingesta de alcohol, ya que  alivia la sed temporalmente, pero acelera la deshidratación, pues se orina más.
  • Las bebidas dulces aumentan el riesgo de obesidad o sobrepeso. Hacen que la persona sufra más golpes de calor y deshidratación. 
  • Debe mantenerse cerca del adulto mayor una jarra con agua a temperatura ambiente. El agua con gas causa flatulencias, aunque puede ser de ayuda para mayores con dispepsia.
  • Recuerda controlar el consumo de agua con mucha carga de minerales, ya que puede descompensar a los mayores con problemas de hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca congestiva, entre otras patologías.

Para finalizar, es importante vigilar la ingesta de líquidos durante los días calurosos para evitar la deshidratación en personas mayores. También cuando se sufre diarreas, vómitos, hemorragias, fiebre.